Decir no a los demás es decir sí a mi verdad...
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Decir no a los demás es decir sí a mi verdad...

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"DECIR NO A LOS DEMÁS ES DECIR SÍ A MI VERDAD. PONGO LÍMITES CON AMOR"

A muchos de nosotros nos cuesta mucho el decir “no” a los demás. Existen distintos factores que influyen en nuestra capacidad de poner límites, como por ejemplo, el sentirnos culpables si no hacemos lo que nos piden, priorizamos las necesidades de los otros sobre las nuestras y nos sentimos culpables cuando decimos un “no”, con pensamientos como: “si no lo hago no soy una buena amiga/madre/pareja…” no eres una mala persona por priorizar tus intereses, no hay que sacrificarse por otros, anteponiendo sus necesidades a las tuyas porque entonces no estás respetándote, no te estás amando. Está muy bien ser generosa o altruista pero siempre y cuando lo hagas desde tu coherencia (lo que pienso, digo y hago es lo mismo).

Otro de los factores que nos hacen no saber decir “no” es el sentirnos responsables de todo, es decir, hay una sobreimplicación por nuestra parte, nos decimos que lo hacemos por el bien común, aunque no tenga que ver con nuestra responsabilidad, como por ejemplo: hacer el trabajo que corresponde a otros, o en los trabajos de grupo siempre hay alguien que tiende a responsabilizarse de todo, trabajando más que el resto. Otras veces puede haber personas que abusan de tu exceso de responsabilidad, pidiéndote ayuda en algo que no es tu competencia, aunque ellos puedan hacerla. Esto no significa que no enseñes a otros a hacer las cosas mejor, o les eches una mano en un momento dado, pero no las hagas por ellos, porque así lo que haces que ellas eviten su responsabilidad y tú te sobreimplicas.  Hay que poner límites para no asumir una responsabilidad o cargar con tareas que puede o debe hacer otra persona.

Otro de los factores que nos impiden poner límites es sobrevalorar la opinión que otros tengan de nosotros, querer quedar siempre bien, que piensen que somos amables, responsables, que no piensen mal de nosotros.
No podemos evitar siempre el conflicto o caerle siempre bien a todo el mundo. Debemos aprender a defender con educación y firmeza nuestras decisiones, no podemos condicionar nuestros actos por miedo a lo que piensen los demás de nosotros.

Existen algunas técnicas que te ayudarán a poner límites ante las solicitudes de los otros:

La asertividad elemental consiste en explicar tu postura de forma sencilla y directa, con una breve explicación del porqué NO.

Ejemplo:   “¿Te vienes a tomar algo al salir del trabajo?”
Contestación: No, gracias, tengo cosas que hacer esta tarde.”

La asertividad empática trata de ponernos primero en punto de vista del otro, validar sus argumentos y cómo se siente para luego exponer nuestro punto de vista, pudiendo finalizar con un mensaje positivo o una sugerencia.

Ejemplos:
“Entiendo que vas mal de tiempo y que estás muy agobiado, pero no puedo ayudarte a terminar, lo siento, tengo trabajo acumulado yo también y tampoco tengo tiempo, a lo mejor puedes pedir a otra persona que te eche una mano”.
“Siento que se te haya roto el coche, es una faena, pero justamente este fin de semana no puedo prestarte el mío, lo necesito. Siento no poder ayudarte esta vez, pero me gusta que cuentes conmigo cuando necesitas ayuda.”

El banco de niebla
 puede ser útil ante insistencias, cuando ya hemos probado otra estrategia, o cuando la persona nos presiona excesivamente. Se trata de dar una parte de razón al argumento de la otra persona pero manteniéndonos en nuestra postura.
 
Ejemplo:
Sería de tontos rechazar esta oferta, si firma con nuestra compañía telefónica hoy se ahorrará mucho dinero  y además le regalamos un móvil nuevo ¿se lo tramito ahora?” Contestación: “Es verdad, puede que sea una muy buena oferta, pero no quiero tomar esa decisión ahora, no es un buen momento.”

El aplazamiento asertivo
 es útil cuando nos sentimos muy ansiosos por la situación y no podemos decidir con claridad. En este caso es mejor postergar nuestra respuesta hasta que nos sintamos más tranquilos y podamos decidir con claridad. Debes evitar dar un sí inmediato,  reflexiona siempre antes de la respuesta. La respuesta debe ser  que debemos reflexionar sobre el tema  y daremos una respuesta más tarde.
 
Ejemplo: “Me ha surgido un problema en casa y no puedo venir el sábado a trabajar  ¿Me cambias el turno? ¿No te importa verdad? Luego yo hago otro día por ti…”
Contestación:  “No puedo confirmarte ahora, déjame que mire si tengo compromisos y te digo algo en unas horas.”

Técnica del acuerdo asertivo:
 Esta técnica resulta útil cuando tememos que nuestra negativa pueda dar lugar a interpretaciones erróneas sobre nuestras intenciones, nuestra personalidad, cuando la otra persona nos juzga en consecuencia, o cuando hay un intento de chantaje emocional. Se trata de exponer nuestra negativa aclarando que ésta no tiene nada que ver con el hecho de ser buena o mala persona, cobarde o valiente, querer o no querer, etc.

Ejemplos:
Si me quisieras me acompañarías a la fiesta.” Contestación: “No puedo acompañarte porque tengo que terminar un trabajo, no tiene nada que ver con el amor que siento por ti.”

“Eres una aburrida por no querer venir de fiesta con nosotras.”
Contestación: “Esta noche no me apetece salir, estoy cansada, el que no vaya no quiere decir que sea una aburrida, simplemente no me apetece.”